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martes, 13 de marzo de 2018

Santa Cruz: siguen los despidos en YCRT


El domingo 4 de marzo conversamos con el compañero Adrián Campos, secretario general de la Junta Interna ATE-Punta Loyola, sobre el conflicto en la empresa Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).
Punta Loyola es el puerto ubicado a 20 kilómetros de Río Gallegos, capital de Santa Cruz, y es donde culmina el complejo ferroportuario al que llegaba el carbón extraído de la mina de Río Turbio, desde donde sale en los barcos. Hoy, producto de las políticas aplicadas en los últimos años tanto por el gobierno nacional como por el provincial, los trabajadores de ATE Punta Loyola son parte de los que enfrentan casi 500 despidos, “oficiales 470 telegramas”, dictados por la intervención de YCRT, presidida por Omar Zeidán, designado por el gobierno macrista.
En el acampe que tienen montado frente a las oficinas de YCRT en Río Gallegos, nos recibe el compañero Adrián Campos, secretario general de la Junta interna ATE-Punta Loyola, quien comienza contando “Río Turbio se crea con la intención de sacar carbón del socavón, transportarlo por tren hasta Loyola y exportarlo, por el puerto. Con los años se creó la megausina para producir energía en base al carbón”, y agrega que este conflicto tiene una historia: “Dijeron que querían reordenar porque mucha gente había entrado sin conflicto. Esto ya viene del gobierno anterior, cuando decían que “había muchos jefes, que la empresa tenía forma de pelota de rugby, y había que dejarla de forma piramidal. Esto se cortó con el nuevo gobierno de Macri, y con la intervención, que estuvo un año y medio haciendo una auditoría, de la que no conocemos los resultados. Mientras tanto nos decían que sigamos haciendo lo que estábamos haciendo. En Punta Loyola eso era la nada misma”. Cuenta Campos como ejemplo de la desidia que hubo una partida de 30 mil toneladas de carbón en el puerto que terminaron quemándose -porque entraron en autocombustión, y fueron enterradas.


En enero de este año empezaron a llegar los casi 500 telegramas de despido, dándose una situación “totalmente ilegal”, como la describe Campos, porque al compañero que le llegaba el telegrama le decían que se presente a trabajar, le pagan a fin de mes el sueldo, y ahí vino una ofensiva de aprietes para que agarren el “retiro voluntario”. Esta situación continúa hasta el día de hoy, y la intervención ha logrado que de los 470 que recibieron el telegrama, más de 200 “agarren el retiro”, siempre con la amenaza de “esto se cierra y no vas a tener ni indemnización”. 


El interventor, Omar Zeidán, “planteó dejar de lado la producción y hacer ‘algunos ajustes’ y atacó a los convenios colectivos de trabajo, que son de los mejores del país ganados en peleas históricas”.


“Nosotros, dice Campos, hemos denunciado desde el primer momento todo esto, y siempre planteamos, con los otros gremios, que queríamos trabajar. Le presentamos a la intervención y a las autoridades del Ministerio de Energía una propuesta de reactivación que incluye la puesta en marcha de la megausina, que se construyó a 200 metros de la mina y está conectada ya al sistema de transmisión eléctrica. En la propuesta incluimos que se puede extraer carbón además para exportar a Chile, en lo que ya hay un acuerdo, lo que reactivaría todo el complejo ferroportuario. Entendemos que esta propuesta es la respuesta a los problemas que hay, les mostramos los números del costo del megawatt y nos da superávit. Hasta contemplamos el impacto ambiental, proponiendo que desde Loyola se transporte por tren piedra caliza que llegaría en barcos desde Comodoro Rivadavia, lo que disminuye la contaminación producida en el proceso de quemado del carbón y genera más calorías en la megausina. Incluso tenemos propuestas para reutilizar las cenizas, trayéndolas para acá en el tren. Estas cenizas se pueden, mediante un proceso, transformar en placas tipo durlock, y en ladrillos. El sueño de todos los trabajadores es concretar la empresa carboeléctrica, uniendo todo el proceso productivo de mina, traslado y producción de energía”. La empresa tenía un tope de producción de 30 mil toneladas mensuales de carbón, para vender a Chile. En nuestra propuesta elevamos hasta 70 mil la extracción, previendo 40 mil para quemar en la megausina.

El dirigente gremial dice que, en cambio, el gobierno, a través del ministro Aranguren, plantea separar la mina de la megausina, dando a entender que se podría llegar a vender la mega usina y “el interventor se dedicó a perseguirnos y denunciarnos. En las reuniones con Aranguren, dejó en claro las intenciones de privatizar la megausina y vendérsela, parece, al grupo Calcaterra”.
 
Los trabajadores quedamos en el medio
“Ahora, además, nos enteramos de que mandaban la gendarmería a Turbio. Sale el gobierno provincial y dice que va a mandar la policía a ‘defendernos’. Y uno se pone a pensar, si cuando ellos [los Kirchner] estuvieron en el gobierno provincial y nacional, no pudimos sacar un proyecto para formar la carboeléctrica, ahora, que tenés un gobierno nacional que quiere privatizar todas las empresas nacionales que quedan, nos venís a defender. Te agradezco, pero parte de la culpa la tenés vos”, dice Campos sobre una de las últimas novedades en el conflicto de los trabajadores. “Se desmadró todo y los trabajadores quedamos en el medio”, agrega nuestro entrevistado. 

“Además de las medidas de lucha que estamos tomando, vamos a comenzar con juicios contra el Estado, porque no respetan la ley. El reclamo que mantenemos es por el reintegro de todos los compañeros cesanteados”. Campos afirma que la intervención y el gobierno nacional, “saben que día a día se suman nuevos ‘retiros voluntarios’, y pretenden extorsionar con esto”. 

Frente a la pregunta de por qué el gobierno lleva adelante este brutal ajuste, Campos nos dice: “Es la política que ellos aplican, según ellos para achicar el déficit fiscal, que somos los trabajadores. Para este gobierno cuanto menos trabajadores estatales mejor, ven al gobierno como una empresa. No estoy de acuerdo porque en una empresa se busca rédito sólo para el empresario”.

Otra compañera, presente en el acampe, aclara que “YCRT es una de las pocas empresas, casi la única, que tiene un puerto propio, que hoy se lo cedieron a una empresa petrolera, CGC. Hemos visto barcos con bandera de Panamá”. Y Campos suma: “Éste [Punta Loyola] es el único puerto nacional estatal. No se le da el uso que se le debería dar, están entrando barcos petroleros, y a 15 kilómetros de Loyola van a armar una zona franca. Está clara la intención de querer cerrar YCRT, privatizarla, y hasta vender el puerto. En nuestra propuesta incluimos que el puerto siga siendo estatal, de la empresa, pero que se lo acondicione y sea multipropósito, para que puedan entrar otros barcos y generar ingresos para la empresa”.

“Nosotros mantenemos el reclamo de la reincorporación, y agregamos el de la estabilidad laboral”, concluye Campos. “Porque en la última reunión el interventor amenazó con el cierre de la empresa, ‘tengo la venia del presidente’, nos dijo. Vamos a una nueva reunión con los funcionarios en estos días. La modalidad de la protesta es un quite de colaboración. Vas, marcás la tarjeta y te quedás en el lugar de trabajo. Además, tenemos los acampes en la puerta de la mina, en Turbio, y acá en Gallegos, y vamos a distintas actividades como marchas, festivales artísticos y otras medidas de lucha”. 

                            Florencia Alvarez

viernes, 5 de junio de 2015

Con paro y movilización, Moyano pidió 35% de suba PARITARIAS 2015.Dijo que los camioneros rechazarán todo “aumento que no tenga un 3 adelante”. Criticó al Gobierno por los “sueldos y jubilaciones de hambre”. Y también cargó contra Ganancias.

Frente a una multitud movilizada por su gremio al estadio del Deportivo Español, el líder camionero y jefe de la CGT opositora, Hugo Moyano, lanzó ayer fuertes críticas al Gobierno y desafió el techo a las paritarias que busca imponer la Casa Rosada al asegurar que no firmará un aumento “que no tenga un 3 adelante”, con lo que ratificó el reclamo de un 35 por ciento en las negociaciones con las cámaras empresarias de su sector.
“Este gobierno la única revolución que hizo fue la revolución recaudadora con el esfuerzo de los trabajadores”, fustigó Moyano en renovada crítica al impuesto a las Ganancias. Cuestionó a los funcionarios por ser “comunistas con la plata de los trabajadores, pero capitalistas con el dinero propio” y preguntó, con ironía, “por qué la señora presidenta no les pide que se rebajen el 50 por ciento del sueldo y eviten que se les descuente (Ganancias) a los trabajadores”.
“Eso sí sería patriotismo, querer al pueblo y no la fantasía que nos quieren mostrar diciendo que todo esta bien”, arremetió en su discurso, que arrancó poco después del mediodía y se extendió casi una hora. El acto estuvo enmarcado en un paro de 24 horas que terminó ayer a las doce de la noche, y que sirvió para garantizar la movilización desde todo el país de la fiel militancia camionera. Según el gremio hubo más de 50 mil personas.
Moyano fue el único orador en un acto que tuvo varias lecturas políticas. Ante todo, buscó presionar en las paritarias del sector, que deberán retomarse la semana que viene. Fue una demostración de fuerza del camionero, hacia la interna sindical y el cambio de gobierno. Internamente, un “operativo clamor” por su continuidad al frente del Sindicato de Choferes de Camiones de Buenos Aires, que tiene elecciones en setiembre y como era de esperar, volverá a postular para la reelección a Hugo y su hijo Pablo Moyano para secretario adjunto. Hace un tiempo el líder camionero había pensado correrse un poco y retener sólo la Federación Nacional para dedicarle más tiempo a su familia, y a la presidencia de Independiente.
La movida fue la antesala del paro convocado para el próximo martes 9. La CGT opositora hará hoy en su sede de la calle Azopardo un plenario para definir aspectos de lo que será la quinta huelga nacional contra el gobierno de Cristina Kirchner, apoyada en el poder de fuego de los gremios del transporte terrestre, aéreo y marítimo que hicieron punta con la medida.
Moyano fue crítico de la situación social y económica. Puntualizó que el salario promedio en el país es de 6.000 a 6.500 pesos y que “con esa miseria no se puede vivir, al igual que con las jubilaciones que cobran miles de ancianos”. Y preguntó si el Gobierno no está haciendo un ajuste cuando “no modifica el monto para el pago de Ganancias, no universaliza el salario familiar, además de la devaluación”. Criticó además la “continuidad del modelo” que pregona Daniel Scioli: “¿Será que le van a seguir pagando sueldos de hambre a los jubilados y más impuestos a los trabajadores?”
Con Moyano estuvieron Pablo Moyano y dirigentes de Camioneros. Pese a la movida propia, que tiñó de verde camionero cada rincón del estadio en el Bajo Flores, dieron el presente en el escenario dirigentes que integran la CGT Azopardo, como Abel Frutos (panaderos); Oscar Mangone (gas); su hijo Facundo Moyano (peajes), representantes de dragado, guincheros, petroleros, municipales, espectáculos públicos y de la Federación Portuaria y Marítima; y el legislador Gustavo Vera, entre otros. No estuvieron los fieles Juan Carlos Schmid (dragado) y Julio Piumato (judiciales), de viaje en el exterior.
El paro afectó parcialmente la recolección de residuos, el abastecimiento a supermercados y comercios y a los cajeros bancarios, que empezaron a normalizarse anoche. El acto generó un caos de tránsito en la zona y en especial en la autopista Riccheri, también afectada por obras en una bajada.
Según el gremio, unos 15 mil camioneros quedaron sin poder entrar. Para la movilización se activaron todas las seccionales del país, las delegaciones y regionales de Buenos Aires y la Federación. A estas últimas se les reservó el campo, mientras que las tribunas y plateas quedaron para las ramas del sindicato: caudales, correo, recolección, agua y gaseosas, residuos patológicos, combustibles, corralones, lácteos, entre otras. Demostración de poderío de Moyano quien logró que en los últimos años -aún a disgusto de otros gremios- todo aquello que tenga ruedas se pinte del color de su gremio.